relato de un naufrago

García Márquez, G., Relato de un náufrago. Bogotá, Colombia, Editorial Oveja Negra, 1970.
 El título Relato de un náufrago, corresponde totalmente a la historia que aquí se cuenta.  La historia de un náufrago que cayó al mar, que estuvo diez días a la deriva en una balsa, sin comer ni beber, que fue proclamado héroe de la patria, besado por las reinas de belleza, hecho rico por la publicidad, y luego aborrecido por el gobierno y olvidado para siempre (García, 1970).
    Este reportaje fue publicado por entregas en el periódico El Espectador de Bogotá en 1955 y más tarde en libro en 1970, no una novela, sino un reportaje periodístico que da cuenta de un suceso real. Este libro es la reconstrucción periodística de lo que el sobreviviente de la tragedia le contó a Gabriel García Márquez.  En ese momento Colombia estaba entonces bajo la dictadura militar del General Rojas Pinilla y el náufrago había permanecido en intenso cuidado y recluido por dos semanas por el Gobierno.  Las únicas personas que pudieron entrevistarlo eran periodistas del régimen y uno de la oposición que se disfrazó de médico.  La historia ya había sido contada en fragmentos y vendida de diversas maneras, pero gracias al director, Guillermo Cano, García Márquez publicó en 10 ejemplares la historia del náufrago.
    El autor prefirió utilizar la fuente mas apropiada e importante para estructurar el texto, por ser la mas cercana al acontecimiento.  Tuvo varias sesiones con Luis Alejandro Velasco, quien con una excelente destreza para narrar detalló los sucesos de su aventura en el mar y demostró la verdad del terrible accidente: el destructor iba demasiado cargado de mercancía de contrabando para poder maniobrar debidamente y poder regresar a rescatar a los marinos caídos.  Por presentar la verdad y desmentir al gobierno, estas declaraciones le costaron a Luis Alejandro su expulsión de la marina y a García Márquez el exilio.
    Con impecable técnica literaria y profesional estilo noticioso, García Márquez reconstruye minuciosamente la historia, en primera persona a partir del testimonio del protagonista, que fue tácticamente atribuida a éste en la prensa. Como idea principal, nos plantea la historia del naufragio y en segundo plano, ideas secundarias como; la supervivencia, los sentimientos del protagonista en alta mar y las consecuencias del suceso.
    El autor utiliza datos como fechas, mapas y coyuntura histórica para dar a conocer el contexto de lo que se relata.  Este tipo de metodología de investigación, muy característica del reportaje, es vital para la comprensión del lector.   Debe ir acompañado de la historia para que al final pueda entender la situación que se plantea.  Además del uso que hace de la descripción, tal y como si se tratara de una nota de color o una crónica, ayudando así a estructurar el texto de forma cronológica y muy coherente.  Para dar una idea de lo que plantea en el reportaje, aquí un breve resumen de los puntos más importantes.
    El 28 de febrero de 1955, ocho miembros de la tripulación del destructor Caldas cayeron al agua a causa del contrabando que sobrecargaba el buque. Aunque el gobierno atribuyó el naufragio a una tormenta en el Caribe, lo cierto es que no hubo tal tormenta y la negligencia fue la única responsable de la catástrofe.
     Lo cierto es que la desgracia quiso que Velasco fuera el único que alcanzara a nado una de las balsas arrojadas por el destructor. Impotente, nada pudo hacer por sus compañeros, que se ahogaron a pocos metros de donde él estaba.
     Tras comprender que nadie podría ayudarle, y aun cuando deseó la muerte para dejar de sufrir, sobrevivió contra todo pronóstico a las condiciones adversas. En el mar sus zapatos o un cinturón pueden convertirse en comida, un reloj en su mejor amigo y unas gaviotas en su única esperanza, ¿o quizá en comida? El tic tac del reloj puede ser desesperante y el estar rodeado por tiburones, aterrorizante. 
    El náufrago supo cómo el tiempo transcurría inexorable, y por las noches, en una especie de delirio formado por el recuerdo y el pánico a la soledad, conversaba con el espíritu de su compañero, el marinero Jaime Manjarrés.
   Este suceso constituyó una estremecedora experiencia de la soledad, tema predilecto en la literatura de Gabriel García Márquez.  No es que el náufrago ocupara todo el tiempo de su infortunio en la reflexión, dada la situación y el delirio al que lo sometió.  Sin embargo, sí fueron horas dedicadas a la experiencia de sí mismo (introspección), a la vivencia de la realidad a partir de los instintos más primitivos y de los sentimientos más humanos.
    Tras sobrevivir a una tempestad durante el séptimo día de deriva, Velasco afirma: “Después de la tormenta el mar amanece azul, como en los cuadros” (García, 1970). Con el registro eficaz del periodismo, reconstruyendo la odisea del marinero, Gabriel García Márquez se esfuerza en hacer creíble una realidad que por ser sorprendente y temible pudiera parecer imaginaria.  El uso de vocabulario coloquial y característico colombiano  así como los esfuerzos del escritor por devolver al mundo de la ficción lo que es poco verosímil, fundamentan su estilo.  Este texto constituyó una aportación al esclarecimiento de la historia del naufragio que la dictadura quiso manipular.
    Y esa dictadura no ha desaparecido, no solo vive en Colombia sino en todo el mundo. En nuestro Puerto Rico, nos mantienen en una ‘balsa a la deriva’ comandada por ellos mismos.  Hagamos de las historias reales cosas maravillosas,  tal y como lo hizo García Márquez.  ¡Que el periodismo es increíble y es la única forma de llevarle al pueblo las historias mas asombrosas, manteniendo siempre el valor más importante, la verdad!

No hay comentarios.:

Publicar un comentario